jueves, 8 de diciembre de 2011

Y dejo que caiga, mi corazón,
y según cayó, tú apareciste para reclamarlo,
está muy oscuro, y yo estaba acabada,
hasta que existe mis labios y me salvaste,
mis manos, eran fuertes, pero mis rodillas eran demasiado débiles
como para sostenerme en tus brazos sin tener a tus pies.

Pero hay una parte de ti que nunca conocí, nunca conocí, todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas, nunca fueron ciertas,
y los juegos a los que jugaste, siempre los ganaste, siempre los ganaste.


Pero prendí fuego a la lluvia,
y la vi caer, mientras tocaba tu cara,
ardió mientras yo lloraba,
porque la escuché gritando tu nombre, gritando tu nombre.

Cuando me tumbaba contigo podría haberme quedado ahí para siempre, cerrar los ojos, sentirte aquí para siempre, tu y yo juntos, nada podría ser mejor.

A veces me despierto por un golpe de la puerta,
y te oigo llamarme, todavía te debo de estar esperando,
incluso cuando sé que esto ya está acabado,
no puedo evitar buscarte.

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